"LA ANTIGÜEDAD. CONSTRUCCIÓN DE UN ESPACIO INTERCONECTADO"
Interconexión ha existido siempre, asegura este volumen editado por los profesores de Historia UC Nicolás Cruz y Catalina Balmaceda, en donde se analizan los procesos que permitieron integrar a habitantes de lugares distantes, tales como las formas comunes de gobierno, el comercio, la circulación de ideas y las creencias religiosas.
¿Fue la Antigüedad un espacio interconectado? Esta es la pregunta que intentó responder una serie de expertos, tanto nacionales como internacionales, convocados por el Instituto de Historia. Así nació primero la II Jornada de Estudios Clásicos y luego, el libro La Antigüedad. Construcción de un espacio interconectado, editado por los profesores UC Nicolás Cruz y Catalina Balmaceda.
El término interconexión, en este caso, se entiende como un espacio donde las personas, inicialmente habitantes de lugares distantes, experimentaron una historia común por periodos de tiempo significativos. El énfasis está puesto en aquellos procesos que fueron haciendo comunes las formas de gobierno, los territorios, la economía, la circulación de ideas y las creencias religiosas. También se presta atención a las redes básicas a través de las cuales esta interconexión fue posible, tales como las vías de comunicación que unieron los grandes imperios y el desarrollo tecnológico, entre otros.
Al momento de abordar el tema de la integración en la Antigüedad se tiende a pensar en aquellos momentos en que ésta se dio con mayor amplitud y extensión temporal, como durante los imperios de Grecia y Roma. Sin embargo, el editor Nicolás Cruz aclara que interconexión ha habido siempre y que desde momentos tempranos de la historia han existido formas de cohesión entre lugares cercanos de una misma región.
Desde esta perspectiva, este libro viene a desmentir de cierta manera la idea de que la globalización es un fenómeno más bien contemporáneo. "Siempre estamos interrogando al pasado desde nuestro presente. Este es globalizado y esta condición ha despertado interés por averiguar sobre dicha condición en períodos anteriores. Nuestra idea es que en la Antigüedad hubo una interconexión, queriendo indicar con esto que hay elementos que comparar pero también otros que marcan la especificidad y la diferencia. Interconexión, entonces, busca fijarse no sólo en aquello que sucede de manera simultánea, sino que también en la generación de condiciones que hicieron posible que se adoptaran soluciones similares en territorios que no tenían un grado muy alto de relación", explica Cruz.
Pero ¿cómo fue posible esta interconexión? Tres conceptos son clave. El primero es la dimensión, en relación con la extensión geográfica; es decir, la integración en la Antigüedad pareció derivarse de la conquista y administración de territorios sometidos por esta vía, como en el caso de Roma. El segundo factor es el volumen de la integración, que si bien fue producida por hechos políticos y militares, le siguieron aspectos económicos, sociales, culturales, religiosos y tecnológicos de manera profunda, generando situaciones y realidades nuevas que modificaron a todos los actores involucrados. Y el último concepto es el de la profundidad.
Una pregunta que ha preocupado a los historiadores es la dirección de esta integración. Tradicionalmente se ha postulado que esta se dirigía desde un centro poderoso hacia las distintas partes controladas, sin embargo, esta publicación llama la atención al resaltar el papel jugado por las provincias o regiones. Como afirma el profesor Cruz, lo más interesante a este respecto es "entender los proceso de la Antigüedad como construcciones conjuntas en la que los distintos elementos circularon en variadas direcciones, relacionándose unos con otros y generando combinaciones nuevas".
Entre los artículos que se incluyen en el volumen, destacan: "La idea del tiempo en la historiografía clásica", de Francesco Borghesi; "Diplomacia y navegación: dos instrumentos para los contactos en el Mediterráneo", de Raúl Buono-Core; "Roma y los otros. Los cultos extranjeros en la República Romana", de Cecilia Ames; "La guerra de Yugurta: Salustio y el informe de una crisis global", de Catalina Balmaceda; "Las relaciones de Roma con las provincias: el preconsulado de M. T. Cicerón en Cicilia", de Marta Sagristani; "Augusto y los comienzos del culto imperial como elemento de unificación del imperio", de Cesare Letta; "Modalidades de circulación de la información oficial en el alto imperio romano", de Alejandro Bancalari Molina; "Personas informadas en el Mediterráneo antiguo?", de Nicolás Cruz; y "Gobernantes viajeros: el emperador Adriano (117-138), un caso en el mundo antiguo", de Alejandro Villalobos Martínez, entre otros.
Redactó Nicole Saffie, periodista, nsaffie@uc.cl
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