Bitácora de Archivos (Iván Jaksic)
Redactó: Francisco Flores
Integrante del Programa de Magister en Historia de la PUC.
Presentar un libro, o dar cuenta de éste nunca ha sido una tarea fácil, sobre todo porque cuando relacionamos conceptos, ideas y temáticas nunca sabremos completamente si el autor quería realmente expresar lo que nosotros interpretamos de tal o cual forma. Sin embargo, en esta ocasión tenemos una excepción a la regla, Iván Jacksić autor del libro Bitácora de Archivos (Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, Historia Libros, 2009), nos presenta una diversidad de fuentes, perspectivas, problemáticas, relaciones personales-académicas, junto con un sinfín de lugares que forman parte de una investigación que luego se concretara en el libro Ven conmigo a la España lejana. Los intelectuales norteamericanos ante el mundo hispano, 1820-1880 (Chile, Fondo de Cultura Económica, 2007). En Bitácora de Archivos el autor es capaz de llevar al lector por temáticas diversas, pero lineales al contexto de los intelectuales norteamericanos que observan y tratan a Hispanoamérica en el siglo XIX, pero aunque el investigador se vea rodeado por cartas, folletos, libros, dedicatorias y diarios personales de los intelectuales que son parte fundamental y categórica de la investigación, ya sean éstos: Washington Irving, George Ticknor, Henry Wadsworth Longfellow, Mary Peabody Mann o William H. Prescott; nunca se desprende de la principal problemática y por lo cual nos interesamos en dar cuenta de este libro, los archivos. En este ámbito podemos observar a través de la periodificación entre los años 2001 y 2005, el paso a paso de una investigación en documentación extranjera, internándose el autor y posteriormente introduciendo al lector de la obra, en un mundo donde los archivos y sus catálogos (a veces actualizados y en otras instancias inexistentes), el tiempo otorgado por las becas, los avances en la escritura del texto final, la coherencia y las vinculaciones entre las fuentes; son fundamentales para una provechosa estadía en cada país visitado, considerando dentro de éstos últimos a Estados Unidos, México, España, Chile, Argentina y Brasil.
En la redacción de este libro, Jacksić se propone ayudar a los investigadores jóvenes con una serie de pautas de organización junto con variados consejos para tener buenas relaciones con los bibliotecarios y archiveros. En otro plano, más personal, y desde el cual formularemos algunas proposiciones metodológicas y apreciaciones, dedicaremos la mayor parte del espacio que nos ofrece la presente plataforma, para resaltar la temática propia de los archivos, en cuanto a su organización, el acceso y la relación con la historia como herramienta y parte fundamental de las visiones e interpretaciones que esbozamos hacia el pasado.
Como primera aproximación semántica nos remitiremos a la palabra como tal, el archivo. Ésta última, nos remite a tres acepciones utilizadas casi indistintamente en el medio académico: el archivo como documento histórico, el archivo como institución y el archivo como edificio que posee y resguarda la documentación. En los tres contextos encontramos la mano del ser humano, que a través de su preocupación proyecta diversidad de contextos para los investigadores. Uno de los cuales puede ser la mala catalogación de la documentación, la escasez de actualización en los conocimientos y en la descripción de las colecciones, junto con una mala disposición a la atención o muchas veces encontrarse en una posición de poder donde es posible “esconder” y no permitir la accesibilidad a los documentos inéditos, como le pasó a nuestro protagonista un par de veces en su investigación. Sin embargo, es necesario recalcar que la mayoría de la documentación está en vías de una mejor catalogación, organización y descripción, en base a algunos de los principios fundamentales que rigen la archivística: procedencia, respeto al orden original de la documentación respecto a su productor y finalmente el respeto por el ciclo vital de los documentos.
Iván Jacksić en todo el recorrido que realiza para concretar su investigación con documentos y fuentes de los intelectuales norteamericanos, está en constante relación con el cansancio, el jet-lag, los cambios de rutina, la indiferencia de algunos archiveros, documentos mal catalogados, perdidos o derruidos por la mala conservación. En este último punto, es necesario establecer que la paciencia finalmente vence todos los inconvenientes, es posible encontrar documentos originales, descifrar la letra complicada de los productores de las fuentes e incluso es posible descubrir “tesoros”, es decir, fuentes inéditas y nunca antes utilizadas por otro historiador.
En una investigación de cuatro años, como la que se expone en Bitácora de Archivos, la realidad del “pasado en el presente” se hace patente a cada instante, desde el momento de plantearse la problemática hacia el pasado, ya sean estos siglos o algunos años atrás, siempre haremos historia con nuestras inquietudes hacia el pretérito recóndito y a veces inaccesible. Lo interesante en el proceso de deconstrucción de una investigación como esta, es que si no existieran las preguntas desde el presente la documentación resguardada en los archivos de diversos países no serían útiles sino como un monumento histórico, parte del pasado que se guarda por el sólo hecho de ser antiguo o porque se cree importante para la historia, pero la historia no se hace sino se reflexiona e interpreta sistemáticamente a los “papeles viejos” depositados en los archivos. Acá tenemos un ejemplo patente de esta estrecha relación con el pasado, donde éste último se “re-vive”, es apelado y recobrado con cada documento encontrado, con cada conexión que el autor realiza y con cada interpretación que en conjunto da la reconstrucción de una realidad inexistente. Éste, por lo tanto es un pasado del cual sólo poseemos “fuentes” que nos permiten observar pequeños elementos de una realidad inexistente, difusa y muy esquiva, que el profesional de la historia va moldeando a través de las preguntas que le realice al pasado y a las fuentes que posee de él. Sin embargo, toda esta reflexión historiográfica es poco cercana y si bien nos habla de un pasado común como sociedad, no nos identifica plenamente a nivel interpersonal, puesto que hablamos de otros seres humanos que vivieron enclaustrados en su tiempo: sintiendo emociones, amor, con sus propias vivencias y deseos, pensando y proyectando un futuro, y muchas veces, como es el caso de los intelectuales estudiados en el libro de Jacksić, pensando, replanteándose, interpretando y reconfigurando su pasado o más bien el pasado Hispanoamericano. Aunque muchas veces esas interacciones, pensamientos, deseos y sentires desde el interior estén expresados en diarios personales, memorias y cartas; sólo podremos ser partícipes de minúsculas partes de aquellas realidades, en la medida de lo que podemos imaginar y contextualizar gracias a los conocimientos adquiridos de aquel pasado a través de otros que pensaron e interpretaron el dicho período antes que nosotros. Es en dicho espacio de la imaginación, la reflexión y el pensar sobre el pasado donde nuestra memoria se activa, sobre todo, al momento de recordar a estos seres que comparten la necesidad de perpetuarse en el tiempo y en la historia, aunque su intención, en primera instancia, no fuera propiamente trascender en el temporalmente.
El oficio de la historia, que por lo demás, desempeña un protagonismo en la vida de Iván Jacksić, da una especie de “armadura” que nos permite acercarnos al pasado con una cierta “objetividad”, o mejor dicho con una reflexividad que permita evocar el contexto pretérito, pero tampoco debemos descartar la emotividad y la compenetración con el documento, y por consiguiente con el pasado que se redescubre y repiensa en el presente; esto es lo que permite que muchos historiadores escriban de una manera que atraiga al público lector de clase docta y común, como lo vemos en este libro, donde encontramos una empatía con el público y una compenetración entre el autor y el lector, a través de la cual se intenta sumergir al espectador en las “aventuras” de un investigador para encontrar tesoros y masas de documentos que puestos en discusión serán capaces de estructurar el pasado de los intelectuales norteamericanos que se dedican a la historia de Hispanoamérica en el contexto del siglo XIX, tornando así a la temática de una relevancia sustantiva en el panorama de la historiografía y de las relaciones internacionales en el presente.
Encontrar documentación en archivos de renombre como el Harvard University Archives, New York Historical Society, Boston Public Library, entre otros; remite al autor y en segunda instancia al lector a concientizarse respecto de la relevancia que poseen los archivos y documentos que nos permiten reflexiones sobre el pasado en cualquier época; con lo cual se está de alguna u otra manera haciendo historia. Por lo tanto, creemos necesario establecer, como parte final de este breve texto, que la importancia de los archivos está en sí misma al ser consultada para esclarecer la verdad, como lo planteamos anteriormente, pero no sólo podemos remitirnos a esto. Los archivos también son parte de un gran sistema público que nos brinda las bases para el ejercicio de la democracia, pero cuando este sistema pluralista se ve alterado es el archivo el que nos puede retornar las bases para legitimar el sistema nuevamente. Con esto último debo resaltar que tenemos una responsabilidad con la cultura, con nuestra historia, con nuestro pasado y sobre todo con los jóvenes que comienzan el camino del recuerdo del pasado y a través de éste intentan darle sentido a su propio presente, como nos lo expresa Jacksić refiriéndose al resultado final de la investigación documentada en Bitácora de Archivos: “[…] concluiré simplemente con la esperanza de que este registro de las satisfacciones y frustraciones propias de la investigación histórica sirvan de guía para mis estudiantes, o para quien quiera que busque zambullirse en un mundo que sí vale la pena.” (Bitácora de Archivos, p. 97)
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