A propósito de Los derechos civiles de las mujeres (*)
Javiera Müller Blanco
Historiadora
Los derechos civiles de las mujeres fue la tesis de grado de Derecho de Matilde Brandau. Presentada en 1898, la autora reflexionaba sobre las capacidades civiles de las mujeres a lo largo de la historia y particularmente en el caso chileno, explicando cómo los derechos civiles de las mujeres habían estado subordinados a los de los hombres.
Las interrogantes planteadas en esta tesis abordan diversos aspectos de los derechos civiles de las mujeres en sus distintos estados: soltera, casada, viuda. En cada uno de ellos y comparándolos con la realidad de otros países de la época como Argentina, España, Inglaterra y Francia entre otros, la autora llega a la conclusión de que el Código Civil del país no está acorde a la situación de las mujeres por lo que propone una serie de reformas en las conclusiones finales de su tesis.
Brandau enfatiza en las contradicciones de la participación civil de las mujeres y toma como ejemplo dos aspectos. El primero sobre la prohibición de las mujeres a participar como testigos en un testamento solemne y la segunda referida a la imposibilidad de ser tutora o curadora de sus bienes. En base a distintos argumentos existentes en las leyes del país, la autora llega a la conclusión de que estas limitaciones no corresponden a la realidad en la que se encuentran las mujeres chilenas, ya que muchas de ellas se encargan de administrar el hogar y participan civilmente en diversos ámbitos.
Desde el siglo XXI, y gracias a los avances en políticas públicas y sociales sobre los derechos de las mujeres, los temas de discusión expuestos por Brandau podrían parecernos, a primera vista, lejanos. Hoy en día una mujer mayor de edad tiene pleno derecho de participación civil tanto en el ámbito de testar como en la declaración en casos y juicios civiles y criminales así como en la participación política. De la misma forma, no es un tema de discusión hoy si una mujer tiene las facultades o no de administrar sus propios bienes una vez cumplidos los 18 años.
Sin embargo las reflexiones de Brandau tienen plena vigencia hoy, pues ella no solo defendía la necesidad de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres sino que reivindicaba el rol de las mujeres tanto en la familia como en el trabajo, destacando la importancia de la educación femenina para la consecución de dichos derechos. Esto como parte de su propia trayectoria, pues fue una de las primeras mujeres en estudiar derecho para luego transformarse en directora de numerosos liceos de niñas, aspecto central en la lucha de la igualdad, pues era en la educación donde se cimentaría las bases de la igualdad.
A la luz de sus cuestionamientos no puedo dejar de referirme a algunos eventos de este año que nos hacen reflexionar sobre la vigencia de los postulados de Matilde Brandeau en el Chile de hoy.
En abril de este año en Washington se realizó un seminario sobre “Liderazgo de mujeres para una democracia de ciudadanía” organizado por la OEA, la ONU y la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) donde se discutió la importancia de la participación política de las mujeres para el fortalecimiento del sistema democrático. Esto ha llevado a algunos países a establecer una ley de cuota con diversos resultados, pero que en Chile no ha tenido acogida pese a ser una propuesta de ley desde el 2007. La falta de interés por esa discusión se refleja en la poca participación política de las mujeres en el parlamento con un 5,8% de representación parlamentaria en 1990 y 14,2% en 2010. Esto considerando que el 51% de la población nacional corresponde a mujeres.
Otro ámbito de la desigualdad entre los géneros se ve en el mundo laboral, no solo en el acceso a los puestos de trabajo o los trabajos remitidos exclusivamente a un género, sino también en los ingresos percibidos. La Nueva Encuesta Suplementaria de Ingresos (NESI) realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y publicada en el mes de noviembre arrojó alarmantes resultados sobre la brecha de ingresos entre hombres y mujeres. A nivel nacional la brecha es de -32%, es decir, las mujeres perciben 32% menos que los hombres realizando el mismo trabajo. Esta desigualdad se produce en todos los niveles educativos “destacándose el nivel Educación Secundaria y Universitario, donde las mujeres perciben en promedio 38,2% y 35,4% menos que los hombres respectivamente. La menor brecha salaria se da en la Educación Técnica (-27,7%)”.
Si nos detenemos en estos resultados hay un aspecto importante a destacar y es que la educación es un camino para disminuir la desigualdad económica pues los ocupados con educación universitaria perciben en promedio 6,6 veces lo que perciben las personas sin estudios. Sin embargo los resultados develan que la desigualdad entre los géneros continúa y se da casi en los mismos porcentajes en cada uno de los niveles laborales.
Si la educación entonces no logra totalmente combatir las desigualdades de género, ¿qué otras medidas se pueden tomar? La respuesta me lleva a pensar no solo en los desafíos en el mundo legislativo que hemos expuesto o en la importancia de la educación, sino también en un conjunto de políticas públicas desarrolladas en los últimos años de la mano del SERNAM (Servicio Nacional de la Mujer).
El SERNAM creado en 1991 tiene como objetivo impulsar políticas públicas y reformas legislativas que apunten a combatir la desigualdad y discriminación de las mujeres chilenas. Desde sus inicios ha desarrollado importantes programas como los de protección de violencia intrafamiliar, maternidad y prácticas laborales, fomentando la discusión pública sobre diversos ámbitos de la desigualdad de género permitiendo la generación de leyes que disminuyen la brecha civil entre hombres y mujeres como la Ley del matrimonio civil, Reconocimiento de hijas e hijos, Ley sobre acoso sexual y Ley sobre igualdad salarial, entro otros.
Estos avances han sido fundamentales en la consecución de los derechos civiles de las mujeres, pero los ejemplos descritos anteriormente reflejan que el desafío continúa. Los problemas de participación laboral, la brecha salarial, la violencia de género, la sobrecarga en el trabajo doméstico y las limitaciones al ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos son aún ámbitos donde la discusión está pendiente.
Un ejemplo de esto último es el estudio de salud de la FLACSO 2011 que revela que un 40% de los municipios nacionales no entregan la PAE (Píldora Anticonceptiva de Emergencia), luego de una larga discusión sobre su uso como parte de una política de salud pública discusión que comenzó el año 2000 y que marcó los debates de salud, reproducción y prevención durante toda la primera década del siglo XXI.
Si consideramos que las demandas específica a las que aludía Matilde Brandau ya fueron conseguidas y más aún tienen varios años de trayectoria pensaríamos que sus cuestionamientos son algo anacrónicos, pero son todo lo contrario, Los derechos civiles de la mujer presentan una clara vigencia a la luz de los debates políticos de hoy y los desafíos que tenemos como sociedad en la consecución de dichos derechos.
__________________________________________
(*) El libro forma parte de la Biblioteca Fundamentos de la Construcción de Chile, editada por la Cámara de la Construcción, la Universidad Católica de Chile y DIBAM. Contiene un estudio introductorio a cargo de Francisca Rengifo, 2011.
__________________________________________
Fuentes:
EncuestaNESI
http://www.ine.cl/canales/sala_prensa/noticias/noticia.php?opc=news&id=307&from=filenews&lang=esp
Ley de cuotas
http://www.bcn.cl/carpeta_temas_profundidad/temas_profundidad.2007-11-27.0456839556
Debate parlamentario píldora del día después (PAE)
http://www.bcn.cl/carpeta_temas_profundidad/pildora-del-dia-despues-debate-congreso
|
|