Noticias

Sobre los Detenidos Desaparecidos y Asesinados de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

 

El día 6 de octubre tuvo lugar en el Campus San Joaquín de la PUC (Chile) un acto que respondió a varias necesidades. La primera fue la de presentar el libro Una Luz en la Sombra, Detenidos Desaparecidos y Asesinados de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Se trata de una obra que los recuerda y conmemora y condena estos crímenes cometidos por los funcionarios de la Dictadura.

 

La segunda fue la de reunir un número significativo de personas relacionadas con la Universidad (hubo ex –estudiantes y actuales, profesores activos y exonerados, funcionarios y familiares de los desaparecidos) para recordarnos que tal cosa sucedió y que la represión afecto a muchos, evidenciando que 29 de ellos fueron asesinados.

 

A la ceremonia concurrieron unas 400 personas, superando largamente lo que esperaban los convocantes y el número de personas que habían acudido hasta ahora a este tipo de actos. Ya veremos algunos alcances en relación a este número.

 

¿Cómo intentar comprender lo que pasó ese miércoles 6 de octubre? La convocatoria constituyó un remezón  que nos advirtió sobre el olvido y lo poco o nada que se había hecho en la Universidad Católica para afrontar esos hechos. Se convocaba a un gesto de constitución (asumirlo) y a hacerse cargo para ir elaborando una solución (compromiso).

 

No resulta fácil para una institución y sus integrantes participar en un acto de este tipo, aunque ya muchas otras lo hayan hecho con anterioridad, puesto que junto con constituir la situación y rechazarla, implica también preguntarse cómo y por qué pasó. Por más difícil que pueda ser, la Universidad tiene sus deberes y debe cumplirlos. El libro que se presentó entrega una parte del material que se requiere para saber la manera en que pasó, así como también confirma algunas noticias duras. Una de ellas está relacionada con la detención de Alejandro Juan Ávalos Davidson, miembro del PIIE-UC., cuyo arresto fue coordinada con la Rectoría de la Universidad (p. 66), cuestión que fue ratificada por las autoridades que estuvieron involucradas en la situación.  

 

Según me pareció entender, los familiares de los detenidos y asesinados han vivido un extendido y profundo duelo y solicitan de la Universidad un gesto que permita a sus deudos volver con dignidad a la que fue su casa de estudios. La forma sería la de un memorial que contenga sus nombres y que sea instalado en un lugar relevante del espacio físico universitario.

 

La solicitud enfrenta a mí entender dos obstáculos, entre otros. El primero es que la Universidad Católica no es dada a plasmar la memoria en su espacio. Recuerdo una placa dedicada en la Casa Central a su fundador y otra que conmemora la visita del Papa Juan Pablo II. En el Campus Oriente hay un recordatorio de José Eduardo Jara, detenido pocos momentos antes de llegar a ese Campus el día 23 de julio de 1980. En el Campus San Joaquín no hay memoria inscrita de estos u otros hechos. Como me comenta agudamente mi colega Alfredo Riquelme, ahí los lugares tienden a ser de culto y no de memoria.

 

Más complejo que lo anterior es la escasa voluntad que existe por reconocer a los integrantes de la UC que fueron secuestrados y asesinados. El encuentro al que hicimos referencia en las primeras líneas de esta noticia contó con 400 personas, pero sin autoridades, a excepción del presidente de FEUC; la noticia del libro, la convocatoria y la información sobre su exitosa realización no encontraron ninguna figuración en la página de la Universidad, lugar en el que se informa de manera minuciosa sobre todo lo que sucede. Esto me ha llamado la atención y lo considero un síntoma de la aproximación al tema. ¿Cómo se podría transitar desde esta indiferencia al compromiso por instalar un memorial e integrarlo como una parte de la Universidad? Probablemente continuará siendo un movimiento que siga creciendo ’desde abajo’ y que finalmente encontrará reconocimiento cuando resulte imposible seguirlo desatendiendo.

 

 

 

Redactó Nicolás Cruz, Editor de la página.