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El Atlas de la Historia física y política de Chile  de Claudio Gay, Biblioteca Fundamentos de la Construcción de Chile, Santiago, 2010, pp. 415, incluye numerosas láminas.

 

Desde el momento en que por primera vez se presentó de manera sistematizada y ordenada un conjunto de mapas con el nombre de atlas, hecho que tuvo lugar en 1595, a raíz de la publicación del Atlas Sive Cosmographicae meditationes de fabrica mundi et fabricati figura, por parte de los descendientes del cartógrafo Gerard Kremer, más conocido como Mercator (1512 – 1594), el término “atlas” se extendió como una adecuada forma para dar a conocer las características geográficas del mundo o de una parte del él, en sus aspectos naturales y culturales, utilizando para ello la representación gráfica que proporcionan, entre otros, las láminas,  planos, cartas y mapas.  Con todo, hay que tener presente que el modelo de los atlas, como forma de presentación ordenada y sistematizada de un determinado conocimiento, no solo quedó reducido a los asuntos geográficos, sino que ello se extendió a la mayor parte del saber, siendo frecuente encontrar atlas históricos, del cuerpo humano, etc.

Los atlas geográficos alcanzan su apogeo en el siglo XVII, denominado el “Siglo de los Atlas”. Sus máximos exponentes fueron los cartógrafos holandeses pertenecientes a familias como la de los Hondius, Jansson y principalmente los Blaeu. Durante el siglo XVIII, la  representación cartográfica particular de los territorios de las nacientes naciones y la general de la tierra mediante el mapamundi, se constituyeron en la actividad preferente de los cartógrafos, motivados por los viajes de exploración e incorporación de nuevos territorios, sin embargo, los  atlas en su forma tradicional no perdieron importancia ni vigencia. Hacia fines del siglo XVIII, cuando los afanes exploradores disminuyen, florece el nacionalismo, lo que trae consigo, desde el punto de vista cartográfico, el inicio de levantamientos de cartografía topográfica detallada a nivel nacional, por parte de un significativo número de países europeos. El primero en lograr este propósito fue Francia, publicando en 1793 una cobertura topográfica completa del país, modelo que siguen, entre otros, naciones como Inglaterra, España, Austria y Suiza.

En los inicios del siglo XIX, cuando la Geografía se transforma en una ciencia moderna, como consecuencia de los trabajos realizados por los alemanes Alexander von Humboldt y Karl Ritter, la Cartografía se constituye en una disciplina altamente valorada por los hombres de ciencia, en especial por los geógrafos que reconocen en ella su utilidad para la investigación geográfica, en atención a la capacidad que tiene de mostrar la relación de causalidad que se produce entre los diferentes fenómenos que tienen lugar en la superficie terrestre. Discípulos de estos geógrafos alemanes elaboran notables atlas, en los que se incorporan además de los mapas geográficos, un importante número de mapas que abarcan otros temas  relacionados con  climatología, hidrología, geología, zoología, fitogeografía, antropología y demografía, es decir, los que se designan bajo la denominación de “mapas temáticos”. La presentación de estos atlas se caracteriza por su claridad, exactitud y pulcritud, siendo buenos ejemplos de ello, el  “Hand-Atlas”  de Adolf Stieler  de 1834 y el “Physikalischer Atlas” de Heinrich Berghaus de 1838.  Es también en el ocaso del siglo XIX, cuando surge una nueva modalidad entre los atlas. Se trata de los atlas nacionales, cuya característica esencial  es que ellos están destinados a representar un país en particular, abarcando tanto los aspectos físicos de su territorio y los aspectos políticos, sociales y económicos de su población. Tienen como objetivo preferente dar a conocer a sus ciudadanos el espacio que habitan, incentivando de este modo su identidad nacional. No es de extrañar entonces que los primeros atlas nacionales florezcan en naciones  jóvenes como Escocia (1895) y Finlandia (1899), a los que se unen más tarde países como Canadá, Francia y Australia. Chile publicó por primera vez su atlas nacional en 1966, editado por el Instituto Geográfico Militar.

El Atlas de la Historia física y política de Chile
  de Claudio Gay, obra recientemente reeditada en un solo volumen por la Biblioteca Fundamentos de la Construcción de Chile(1), forma parte del monumental trabajo que realizó este científico francés a partir de la década del 30 del siglo XIX en nuestro país, por encargo del gobierno de la época(2). Dicha obra está  formada por 30 tomos, dos de los cuales están destinados al Atlas. El que Claudio Gay haya designado con el nombre de Atlas a estos dos tomos, responde al hecho de utilizar este concepto bajo la idea que estaba entregando información de las características geográficas del territorio chileno, tanto físicas como de su población, de manera ordenada y sistematizada, inspirado en el estilo que había impuesto   Humboldt(3) y sus seguidores, a los que Gay conocía.

El Atlas de Claudio Gay,tiene la virtud de entregar una visión general de lo que era Chile a mediados del siglo XIX, cuyo mérito radica, entre muchos otros, en ser el primero que se realiza en el país, y que además, se ejecuta  con escasos antecedentes previos de los aspectos que en él se abordan. Por lo tanto, su concreción es el resultado de un intenso trabajo de gabinete y  terreno que realiza su autor, asunto que lo mantuvo ocupado por cerca de 12 años, 1830 a 1842. En dicho período, viajó al extranjero en búsqueda de documentos y compra de instrumentos de terreno, además de recorrer el país de norte a sur y de mar a cordillera, abarcando desde el Despoblado de Atacama hasta la latitud de Puerto Montt.

El Atlas cuya primera edición fue publicada en 1854, se compone de “un total de trescientas quince láminas seleccionadas por el naturalista francés entre más de tres mil dibujos que delineó en terreno”(4). El tomo primero, lo destina básicamente a mostrar las láminas correspondientes a la cartografía y la flora chilena, respondiendo de este modo a lo solicitado en el contrato. La obra se inicia con un retrato del ministro Diego Portales, le sigue un mapa general de Chile a escala 1: 2.000.000,  que comprende desde el Despoblado de Atacama hasta un poco más al sur de la Isla Grande de Chiloé, y diecinueve láminas con mapas particulares, entre las que se encuentran las que representan el territorio de cada una las provincias en que se dividía el país administrativamente; un plano de la ciudad de Santiago y otro de la batalla de Maipú, así como también planos de diversos puertos, bahías e islas. Además, se insertan grabados con imágenes de diferentes lugares, personajes típicos y actividades de la población. Finalmente, este tomo se complementa con láminas  de botánica (flora chilena). Por su parte, las láminas del segundo tomo están destinadas íntegramente a  la zoología existente en el territorio chileno (fauna terrestre y marina).

El gran número de ilustraciones que dan vida al Atlas de Gay, la mayor parte de las cuales fueron realizadas en base a sus propios dibujos y de otros grandes pintores como Juan Mauricio Rugendas, denotan la importancia que el naturalista atribuía a la imagen como medio efectivo para complementar sus descripciones de terreno. Lo anterior es válido, tanto para las ilustraciones relativas a la flora, fauna, como también para mostrar aquellos aspectos distintivos de la naturaleza, actividades de la población y la cartografía propiamente tal. En este contexto, lo realizado por Gay en cuanto a la flora y fauna chilena, responde por una parte a la sistematización y clasificación de la naturaleza chilena, donde explica las características y propiedades de los seres vivos que están presentes en nuestro país, cuestión que está desarrollado ampliamente en los ocho tomos destinados a la Botánica y los otros ocho consignados a la Zoología. Especial importancia tiene en el trabajo de Gay, la representación cartográfica que efectúa el autor del territorio chileno mediante un levantamiento topográfico original, fundado en observaciones astronómicas, que lo ubica como el primer levantamiento general del país con base científica, el que a pesar de haber sido motivo de muchos elogios, no estuvo exento de críticas(5). El mapa general de Chile entrega una visión de conjunto del país, en su sentido longitudinal, como no se había hecho antes; por su parte los mapas destinados a representar las provincias de Chile, denotan la importancia que tienen  en la configuración de ellas, la cuenca hidrográfica que forma el río principal y sus afluentes, en el sentido latitudinal.

En definitiva, los dos tomos que forman el Atlas de la Historia Física y Política de Chile de Claudio Gay, son por sí solo un documento de gran importancia para comprender y valorar la historia natural y cultural de Chile del siglo XIX. De igual modo, para el lector de los ocho volúmenes de la Botánica y los ocho volúmenes de la Zoología, son el complemento ideal para interiorizarse y visualizar los aspectos de la flora y fauna chilena que su autor va describiendo.

 


Redactó : José Ignacio González, Geógrafo, PUC., Chile.

 


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1.- La Biblioteca Fundamentos de la Construcción de Chile, corresponde a una iniciativa de la Cámara Chilena de la Construcción, con la participación de la Biblioteca Nacional y la Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política, destinada a reeditar aquellas obras de científicos, técnicos y profesionales e intelectuales que con sus trabajos han contribuido a la formación de  Chile. Cada una de estas obras cuentan con un Estudio Introductorio, el correspondiente al Atlas ha sido realizado por el  Historiador Rafael Sagredo Baeza.
2.- El 14 de septiembre de 1830 Claudio Gay firma un contrato con el gobierno de Chile, siendo su contraparte el Ministro del Interior Don Diego Portales. En el artículo primero del contrato se establece que la finalidad  del trabajo que se le solicita es el “de investigar la Historia Natural de Chile, su Geografía, Geología, Estadística y cuanto contribuya a dar a conocer las producciones naturales del país, su industria comercio y administración…”. En el punto 1 de este artículo, se señala que la Historia Natural deberá contener una descripción de casi todos los animales, vegetales y minerales, con sus nombres vulgares, utilidades y localidades, acompañadas de una cantidad de láminas iluminadas proporcionada a los objetos que describa. De igual modo, en el punto 2 del mismo artículo, se establece que la Geografía Física y descriptiva de Chile, debe comprender observaciones sobre el clima y temperatura de cada provincia; adornada de cartas geográficas de cada una, y de láminas de vista y planos de las principales ciudades, puertos y ríos.
3.- Alexander von  Humboldt publica en París en 1811, su “Atlas Géographique et physique du royaume de la nouvelle Espagne”, el cual forma parte de su  Essai politique du Royaume de la Nouvelle Espagne. El Atlas está compuesto por 20 planchas donde se insertan 32 figuras entre mapas, planos, perfiles, bosquejos, dibujos y cuadros estadísticos.
4.- Sagredo Rafael, El atlas de Gay. La representación de una nación, en: Estudio Introductorio del Atlas de Historia Física y Política de Chile, Tomo I y II, 2010. P, IX.
5.- González José I., Los primeros levantamientos cartográficos generales de Chile con base científica: Los mapas de Claudio Gay y Amado Pissis, en: Revista de Geografía Norte Grande, N| 38, 2007. p, 21 a 44.