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Exposición “Historia de Chile a través de la Fotografía”. Museo de Bellas Artes (Santiago), hasta fines de junio, 2010.

 

Como muchos santiaguinos acudí a la exposición  de la historia de Chile a través de la fotografía que se presenta hasta fines del mes de junio en el Museo de Bellas Artes. No me puedo contar entre los que salieron de ella sin saber bien cuál es su argumento, si no entre los desilusionados. Algunos problemas son evidentes: una muestra pequeña para un tema tan amplio (Chile siglo XIX y XX, desde que los fotógrafos empezaron a hacer registros en la década de 1840); el siglo XX va perdiendo fuerza en la medida que se acerca a nuestros días, exagerándose el uso de las fotos de los presidentes; el tratamiento de algunos temas dejan perplejo al espectador (ya veremos algo de esto); el título de la muestra guarda una relación relativa con aquello que se expone, ya que mientras se anuncia a la “historia de chile” como el sujeto, lo que se puede leer en los escasos textos explicativos es información sobre el desarrollo de la fotografía en el país.

 

Hay otros aspectos que van más al fondo. Uno de ellos dice relación con el hecho de que no se encuentra ninguna referencia (literalmente, ni la más mínima) a lo que se quiere mostrar. Nos encontramos frente a un título “Historia de Chile…”, debiendo conceder, de entrada, que eso es lo que veremos. En el interior, en cambio, quedamos frente ante una serie de fotos dedicadas mayoritariamente a los sectores medios y altos. Los “otros” comparecen poco y nada, y casi de rebote se les dedican algunas imágenes. Esta referencia no sólo se apunta a los proletarios, sino también a la ausencia de los movimientos femeninos, estudiantiles, etc.

 

El tratamiento de algunos temas puede llegar a ser francamente lamentable. Bajo el subtítulo “La cuestión social” (¿todavía hay gente que usa esta denominación?), se encuentran once fotografías. Una de ellas está dedicada a los huelguistas de 1911 (los obreros aparecen posando bien trajeados y ordenados), otra presenta una escena de campo, mientras que las restantes muestran palacios, gente que pasea en auto, mujeres jóvenes vestidas para una fiesta, personas asistiendo a las carreras de caballos. La mayor parte de estas últimas se habrían sentido ofendidas, imagino, de figurar bajo el rótulo de “cuestión social”. Al mostrar a los obreros, ¿no hubo una matanza en Iquique y también un tal Luis Emilo Recabarren, entre tantos? Al referirse a esta “cuestión” no cabía alguna referencia al padre Hurtado, a quien encontramos en una difusa fotografía en la sección “Cultura y sociedad” (¿sintomático de los criterios de la exposición?)

 

No me parece criticable, en absoluto, que alguien quiera presentar la historia de Chile a través de algunos de sus sectores sociales, privilegiando para estos efectos lo político y lo estético. Pero, que lo declare, haciendo visible (ojalá en el título) que se trata de una propuesta, una interpretación, y que desde ahí se dedique a explorar con profundidad las posibilidades de la opción elegida. Esto permitiría que la muestra adquiriese un carácter abierto, solicitando al espectador una visión crítica de lo que verá, invitando a un contraste con aquello que sabe y conoce.

 

¿Es esta la exposición que corresponde al momento de relacionar cuatro términos: historia de Chile, fotografía, bicentenario y el museo ‘insignia’ de Chile? Tiene más aspecto de oportunidad perdida.

 

 

 

Oficial chileno supervisando una sepultación en tiempos de la guerra (Foto exhibida)

 

 

 

 

 

 

(Lugar: Museo de Bellas Artes, Santiago. Se anuncia catálogo para fines de mayo o inicios de junio. Las fotografías cuentan con título, autor y año, aunque cuesta leer estos datos presentados en letra muy pequeña  y con un contraste de colores no logrado).