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Exposición: La (e) Lección de Pintura

 

En la Corporación Cultural de Las Condes (Santiago, Chile), Agosto y Septiembre, 2010.


Durante dos meses estará abierta al público esta exposición que contiene una parte de la colección de pintura chilena perteneciente a Ricardo Mac Kellar. Se trata, a nuestro entender, de un imperdible por lo que respecta a la pintura chilena de la primera mitad del siglo XX, con algunas pocas extensiones que llegan hasta los años 70.


Hay varios aspectos que hacen interesante y atractiva esta exposición. Uno de estos radica en que incluye a varios de los clásicos en el tema (“los cuatro grandes maestros”: Lira, los Valenzuela, y González), pero incorpora también, y otorgándoles un buen espacio, a otros pintores relativamente menos conocidos, y que el visitante podrá apreciar con detención, como lo son Sergio Montecino (con dos retratos de mujer muy bien logrados y uno de sus muchos paisajes); Carlos Pedraza y Ximena Cristi, por nombrar solo a algunos.


No  obstante la presencia de los cuatro grandes, según el concepto de Romera, y a quien cabe citar aquí dada la amistad que tuvo con Mac Kellar, la exposición tiene como centro los trabajos de Pedro Luna y Oscar Trepte, de quienes encontramos una respetable cantidad de obras. Respecto del primero, lamentablemente se produce un problema con la iluminación de la sala que dificulta bastante la visión, obligando al espectador da moverse en torno a cada pintura hasta lograr un ángulo de visión que, muchas veces, no alcanza a ser muy adecuado. A Oscar Trepte, en cambio, se le puede apreciar y disfrutar plenamente.


La obra de Trepte (1810-1969), alemán, radicado en Chile hacia fines de la década de los treinta, destaca por sus paisajes urbanos que “dan cuenta de esa mirada melancólica y solitaria que mantuvo el artista” (M. Ivelic). En sus cuadros expuestos se encuentran varias versiones de una calle solitaria en la que comparece sólo una figura humana, difícil de identificar y, más aún,  de advertir algo respecto de sus motivos para estar en ese lugar. Este tema, que ya se encontraba presente en su período alemán, tal como lo evidencia “Mujer y árbol” de 1921 (ver la imagen), aparece reiterada en sus trabajos en Chile, tal como se puede observar en “Caseta amarilla en Macul” (1949), y en “Dublé Almeyda” (1959). Esta última que contiene una notable descripción de esta calle hace unos 50 años atrás: la escena la muestra urbanizada, arbolada, aunque  todavía se advierta una cierta calma y soledad propia de espacio rural. Y ahí está la mujer parada en la esquina sin que podamos saber si espera a alguien o algo (¿transporte?), en todo caso, no parece tener mayor apuro y no está en tensión con la calma y la pulcritud general.

(Oscar Trepte, Mujer y árbol, 1921)


Un segundo aspecto atractivo de la exposición es que se trata de una ‘propuesta’, cuestión que se declara de entrada y que orienta al espectador. Éste recibe un mensaje que percibe en los siguientes términos: usted está frente a mi itinerario personal y particular con aquella parte de la pintura chilena del siglo XX que más me ha llamado la atención y gustado.

Frente a esta propuesta, surge una invitación para que cada uno pueda elaborar la suya y hacerlas entrar en diálogo. Mac Kellar, en esto, no parece uno de esos tipos  pretenciosos y ampulosos que convierten sus gustos en canon.


NOTA PRÁCTICA
: Hay un catálogo básico con una explicación a cargo de Francisco Javier Court, una entrevista al coleccionista y reproducción de algunos de los cuadros expuestos. La mayor parte de las obras no están fechadas, lo que puede confundir a  aquellos visitantes que gustan de este aspecto.

 

                                                           (Redactó Nicolás Cruz, Editor de la página)