Observatorio

Lina María Barrero Bernal, colombiana residente en Chile

Entrevistó Daniel Valdivieso, integrante de historiaycultura


 “historiaycultura.cl inicia una serie de entrevistas a inmigrantes
llegados a Chile. Nuestra intención es la de hacernos cargos e indagar
en la experiencia de personas que han llegado a establecerse al país.
Esta entrevista a Lina María Berrero Bernal, colombiana, inicia esta serie".

 

El Anuario Estadístico Nacional del Departamento de Migración (DEM) del Ministerio del Interior y Seguridad Pública realizado hace pocos meses, dio cuenta de que el número de migrantes llegados a Chile se duplicó en los últimos diez años. El mismo documento predice que a este ritmo, en los próximos ocho años se duplicará la cifra de migrantes. En este nuevo escenario el gobierno chileno se comprometió a enviar al congreso una nueva ley de migraciones que modifique la arcaica ley que rige, adoptada en 1975 en plena dictadura de Augusto Pinochet. Con esta entrega abrimos una serie de entrevistas con diversos actores que pueden ampliar nuestra visión sobre el fenómeno demográfico, social y humano que está teniendo lugar en nuestro país. ¿Quiénes son los migrantes? ¿Cuáles son sus historias? ¿Cómo perciben a Chile? Estas son algunas de las preguntas en que ahondaremos a través de esta serie de artículos-entrevistas.


ENTREVISTA

Lina María Barrero Bernal, colombiana residente en Chile desde el año 2010, es doctora en literatura de la Universidad Católica. Trabaja como docente e investigadora de cine y literatura, y  se desempeña como voluntaria en gestión de proyectos culturales en la Agrupación Cultural Lastarria Mistral, que desarrolla un programa de actividades de difusión de la cultura latinoamericana en Santiago, a través de actividades en el espacio público, como festivales y ciclos de cine.

¿Cuándo llegaste a Chile?
Llegué el 26 de Febrero del año 2010. La primera noche que pasé en Chile fue “la madrugada del 27F”.

¿Qué te hizo venir?
Vine a estudiar. Postulé a un cupo en un doctorado de literatura, el cual contemplaba además una beca completa por 4 años y fui aceptada. También tenía muchas ganas de viajar, conocer nuevas culturas, tener una experiencia en otra latitud de Latinoamérica y, claro, buscando oportunidades de trabajo, que en Colombia eran muy restringidas.

¿Viniste sola, con pareja, con  familia?
Vine sola, sin conocer a nadie, acá he ido formando mi propio espacio familiar.

¿Cómo te recibió Chile?
Fue intenso porque llegué para el terremoto y no conocía nada ni a nadie. La gente me parecía cordial, respetuosa, pero algo distante, sentía que había como una barrera o un código muy local, que era difícil intimidar, generar confianza.

¿Cómo recuerdas el primer tiempo de tu estadía?
Solitario y también sorprendente, todo era nuevo, diferente y a la vez me asombraba ver cosas comunes, pues nunca pensé que también teníamos elementos culturales parecidos. Después del terremoto duré como 6 meses con insomnio, creo que eso me afectó los nervios, me sentía rara a veces, como desorientada. También recuerdo que me impactó mucho la llegada del invierno, no lo entendía ni lo soportaba, me preguntaba una y otra vez porqué se me había ocurrido venir, y aun así me fui quedando…

¿Qué te llamó la atención del país?
Antes de venir y sin conocer me llamaba la atención Chile porque lo veía como un país lejano pero con una cultura interesante, rica, su música, sus escritores, sus paisajes, los Andes, elementos más bien emblemáticos de la cultura chilena. Cuando llegué me llamó la atención la ciudad, Santiago, porque en comparación con Bogotá me parecía una ciudad más tranquila, en la que aun se podía caminar con cierta libertad, de hecho me di cuenta de lo paranoica que siempre viví en mi ciudad, Bogotá, siempre con el miedo de ser asaltada o engañada por cualquier persona a cualquier hora en cualquier esquina. Recuerdo mi primera ida a Valparaíso, como a los 3 meses de haber llegado, aunque llovía y ya comenzaba el frío, me encantó, en ese año regresé varias veces. Ahora me gusta mucho la diversidad que ha tomado la ciudad, ver e interactuar con personas de diferentes culturas.

¿Era lo que esperabas?
Nunca he sido de planificar ni generarme muchas expectativas frente al futuro, entonces no esperaba nada en particular. La verdad es que vine con la actitud de probar suerte y a pesar de que llegué y me sorprendieron las adversidades naturales principalmente –algo que nunca imaginé- me quedé. Creo que en parte tiene que ver también con que he vivido un proceso interior de muchos cambios, me he tenido que ir flexibilizando y abriendo mi mente. Me he conocido facetas mías que no reconocía, creo que no me esperaba un proceso personal de tal intensidad y a la larga a veces pienso que haber vivido eso acá es lo que me ha generado un vínculo tan fuerte con Chile.


¿Cuál fue tu primer desencanto con Chile?

Me enfrenté a una estructura muy rígida en la Universidad, donde no había mucha cabida para opinar o presentar algún reclamo. Viví un semestre angustioso y desagradable con el profesor de una materia obligatoria, que no me dejaron cambiar o ver en otro semestre a pesar de sentirme humillada por el profesor, su trato era duro y displicente.  Esta era además una situación general con las alumnas mujeres del curso, pero no había forma de optar a un trato igualitario frente a un académico de peso pesado en la facultad. En síntesis creo que me desencantó la frialdad.


¿Qué te gusta de vivir en Chile?

La autonomía que he adquirido, mi trabajo,  mi estilo de vida porque siento que tengo mucha libertad con mi tiempo, la relación con mi pareja (chileno), y creo que es un momento en el que se están generando cambios sociales profundos hacia una sociedad diversa y abierta, me gusta sentirme parte de ese momento.


¿Qué no te gusta?

No poder compartir mi cotidianidad con mi familia, tener que justificar mis diferencias explicando que allá en Colombia se hace o dice de otro modo.


¿Qué cosas extrañas de Colombia?

Mi familia, mis amigos, los lugares en que crecí, mi ciudad, la casa de mi abuela en el campo, las frutas tropicales, el color verde por todas partes, la humedad, los aguaceros torrenciales, el aire fresco, salir al campo el fin de semana y encontrarse con un verano permanente, los viajes en carretera con  mi mamá, la comida de casa.


¿Cuáles son las diferencias entre chilenos y colombianos?

Los chilenos son más tímidos en general, también creo que no están muy acostumbrados, hasta ahora, a convivir con extranjeros. Los colombianos son abiertos, hospitalarios, Colombia desde siempre fue un lugar de cruces, de tránsitos, los colombianos mismos siempre han emigrado, se han mezclado mucho con diferentes culturas. Los chilenos también son más directos para decir las cosas, aunque no lo crean, nosotros somos mucho más ceremoniosos, usamos muletillas, adjetivamos, nos disculpamos y agradecemos por cada cosa buscando empatizar con la otra persona o no molestarla, aunque ahora viéndolo desde acá me doy cuenta de que es un exceso. También tenemos un ritmo más pausado, nos tomamos nuestro tiempo para las actividades cotidianas, creo que tiene que ver con el disfrute, como sentarse a desayunar y almorzar con tiempo y con gusto, ojalá todos los días, por ejemplo. Los colombianos también somos más regionalistas, nos diferenciamos entre nosotros mismos mucho por la zona de Colombia en donde nacimos, por lo cual es difícil establecer generalidades entre los colombianos, me pasa que, aparte de los rasgos más obvios como las celebraciones y las comidas, me siento muy diferente de los colombianos que veo de otras regiones diferentes a Bogotá, que es la Colombia del interior, la zona andina. Por ejemplo los colombianos del Caribe o de Buenaventura son mucho más abiertos y extrovertidos que nosotros los bogotanos.


¿En qué trabajas?

Soy docente universitaria, doy clases en el Instituto de Estudios Humanísticos de la Universidad de Talca. También hago investigación en cine y literatura y participo de forma voluntaria en gestión de proyectos culturales en la Agrupación Cultural Lastarria Mistral.


¿Con qué agrupaciones de inmigrantes trabajas y cuál es la labor que realizas?

En la Agrupación desarrollamos un programa de actividades de difusión de la cultura latinoamericana en Santiago, hacemos actividades en el espacio público, como festivales y ciclos de cine. Yo participo en el diseño y escritura de los proyectos y apoyo en la producción.


¿Cuáles son las mayores dificultades a las que se enfrentan los colombianos en Chile?

Hay en particular un sector de la población colombiana que está inmigrando masivamente que son los afrocolombianos del occidente colombiano, del puerto de Buenaventura y sus alrededores. Son personas que vienen huyendo de una situación de violencia extrema perpetrada por las bandas de narcotráfico y paramilitares, que deben abandonar su lugar de origen y no tienen ningún respaldo material o económico, es decir que ya vienen con la carga de un conflicto social profundo. Por otra parte, al llegar se encuentran con una sociedad que históricamente ha ocultado y rechazado el origen mestizo y la piel oscura, lo cual hace difícil su inserción en la sociedad. Por otra parte, están dificultades más comunes que cuestan en un primer momento, pero son superables, que van desde las demoras en los trámites y la documentación hasta aspectos de índole más anímica, como la soledad, el desarraigo, el frío, etc.


¿Son discriminados los colombianos?
Sí, en especial los afrocolombianos. Creo que también hay mucho prejuicio y estereotipos que se podrían ir superando a medida que nos relacionemos más.


¿Crees que los inmigrantes tienen verdaderas posibilidades de crecer en Chile?

Sí, a pesar de todas las falencias que pueda haber en Chile, creo que hay una situación más estable que en Colombia, creo que hay posibilidades de empleo y hay mejores remuneraciones. Por otra parte, creo que la presencia de diversas comunidades es otra oportunidad para conocernos como latinoamericanos, lo digo pensando en el crecimiento personal, humano.


¿Qué esperas para el futuro?

No pienso mucho en el futuro porque me da nostalgia pensar en envejecer lejos de mis raíces. Prefiero pensar en un futuro cercano, espero seguir profundizando en mis proyectos profesionales y desarrollarme más en un ámbito creativo, quisiera seguir manteniendo un estilo de vida en que tengo tiempo para mí, para hacer lo que me gusta y para el ocio también.